Hastío IV


 Miren, hoy les voy a contar lo que pienso y pensé en su momento sobre los estudios y la preparación académica de ayer a hoy.

Hace ya mucho tiempo, para los chavales de mi época, la escuela y los estudios eran el pasaporte para una vida mejor, los que tenían la suerte de completar sus estudios, eran respetados y admirados, y eran el ejemplo a seguir.

Los que no tuvimos esa fortuna, nos sacaban de la escuela con la excusa de que teníamos que trabajar para ser hombres de provecho, aunque fuésemos buenos estudiantes. 

En mi caso, me sacaron del colegio a los 14 años, para trabajar, aunque después la vida no me trató mal laboralmente, pero siempre me quedó la espinita de hasta donde podría haber llegado.

Juré y perjuré que si tenía hija/os, estudiarían hasta que ella/os quisieran, sin ningún impedimento y que contarían con todo el apoyo y aliento de sus padres. Que le haríamos ver que sin una preparación no serían nada en esta vida. Lo lograron, tengo dos hijas y completaron dos carreras universitarias cada una, además de másteres, unos curriculums impresionantes, para unos orgullosos padres, con un solo  pero, y es que eran hijas de trabajadores.

Si ayer nuestra meta y nuestra ilusión, además de futbolistas, era tener una carrera universitaria, el sentirnos poderosos con nuestros conocimientos, hoy eso es anecdótico, solo basta con afiliarse a un partido desde juventudes, que con un poquito de suerte con el candidato a elegir, ya tienes la vida salvada, no importa que estudios tengas, solo con que seas el felpudo mullido y acogedor del líder en cuestión, tienes bastante.

Y como os prometí un ejemplo real a modo de ilustración, ahí va.

Os cuento esto porque soy de Cádiz capital, nacido en esta ciudad, de la que soy un enamorado, y aunque no pueda vivir en ella, mi amor incondicional a mi ciudad está por encima de cualquier entendimiento. Y cualquier cosa que le suceda, me duele. Pero a lo que voy.

Para que vean como está el nivel de degradación de la política, es que hubo elecciones municipales donde era alcaldesa una señora del PP, pues la volvió a ganar, pero no con mayoría absoluta, le ofreció un pacto al PSOE, que se negó, y en ese momento lo mandaba alguien con “conocimientos de abogacía” o sea nada, pero apoyó a Pedro Sánchez y este le ordenó entregarle la alcaldía de la ciudad al representante de Podemos y él muy … Sumiso accedió y a cambio le dio un cargo del gobierno, en la ciudad. No le importó la ciudad, su ciudad, sino solo su propio ombligo.

Y es que en España no gana quien más votos reciba, como debería ser lo normal, sino el que más alianzas pueda realizar, aunque vaya en detrimento del país, sin importarles los votos de los ciudadanos.

Y seguiré contando mis cosas, para el que lo quiera leer. Gracias.

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