Hastío II

Hace cincuenta años de la muerte del dictador, el rey Juan Carlos I proclamó la democracia y cuando todos los partidos políticos se reunieron para elaborar la Constitución.

Era un documento en el cual, sería para enterrar el hacha de guerra de los bandos, tanto del republicano como el bando nacional y poder caminar juntos hacia un futuro común.

Pero solo era un sueño, una irrealidad, se crearon 17 autonomías y 2 ciudades autónomas, cada una con sus propios gobiernos, con sus propios aparatos, cada una con sus propias leyes, cada una con sus propios impuestos.

Y se creó por los políticos, ciudadanos de primera, segunda, tercera, hasta llegar a cuarta categoría, dependiendo de la comunidad a la que perteneciera, o sea, llegó la prostitución de la democracia, en manos de los partidos que elaboraron dicha constitución.

Toda España quedó fragmentada, donde los vascos o catalanes tenían “derecho de pernada”, un estatuto más beneficioso, con menos impuestos y más subvenciones, más “manga ancha” y todo en función de los intereses de los partidos que aspiraban a gobernar.

Y así, con el paso del tiempo se fueron inflando de personal, que no de efectividad, las 17 administraciones autonómicas, enchufes por doquier, sin el más mínimo sentido del pudor, y ahora disponemos de muchísimos impuestos como el IVA o el IRPF, o el acoso a los autónomos.

Y todo, porque no hay nación en el mundo, que pueda sostener ese despilfarro, ese gasto tan inútil como agresivo para los intereses del propio estado. 

Y si me lo permiten, os seguiré contando lo que vi y como lo sentí. Gracias

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